Axis Mundi

Carne de piedra,
sangre de tiempo.
Suenan tus campanas,
tiembla tu silencio.

Las calles son tus venas,
avenidas tus arterias.
Se pliegan en tu centro,
tu latido las ordena.

Rosa de los vientos,
corazón de la ciudad,
resuenan las calles
con tu palpitar.

Tu figura convoca
a los hijos de la ciudad,
ya sea para gritar,
llorar o festejar:

Epicentro de fiestas,
de oraciones conjuntas,
y de gritos de protesta.

Con tus cuatro caras,
y tus brazos de tiempo,
tu pulso marca el ritmo
de los hijos del desierto.

Metrónomo ciego,
testigo de nuestra historia.
En tu sombra se guardan
nuestras lágrimas y glorias.

Algo más se marca
cuando suenan tus campanas:
son nuestras heridas,
y nuestras esperanzas.

Cada cuarto de hora,
le recuerdas al mundo:
En algún lugar
que en el desierto existe,
florece una ciudad,
con gente que resiste.

Epílogo:

Soy la torre,
que guarda la ciudad
de gente que corre
buscando recordar,
lo que ha perdido
y lo que quiere de verdad.

Vigilo su tiempo
en las cuatro direcciones.
Contemplo su cielo,
plazas y callejones.

Veo sus risas,
también sus lamentos.
Veo sus lágrimas,
caer tan lento.

Ahora que estás
delante de mí.
Te diré algo
que guardo aquí:

Cuando a veces te rompes,
y el mundo hace silencio;
recibo tus lágrimas,
aquí, en mi centro.

Si algún día te pierdes,
acércate a mi sombra
buscando dirección.
Y si no me encuentras,
recuerda esta oración:

"La brújula en la ciudad
no sigue una razón,
no apunta al norte,
apunta al corazón.”

Proyecto Postman © 2026 · Pequeñas cartas de amor para la ciudad, los sentimientos y personas que la habitan.